Chantal.
El corazón de Chantal latía demasiado rápido y sentía que palidecía entre ambos hombres.
—¿Los tienes? —le preguntó el barbudo ignorando como Dixon apretaba la mandíbula.
—Aparentemente... —se encogió de hombros, las excusas llegaban a su mente y no podía emitirlas. Sintió como los fuertes brazos de Dixon la tomaban de la cintura y la pegaban a él, sosteniéndola firme, sin dejarla ir.
—Bueno pues será para la próxima —dijo finalmente Sam sin darle mucha importancia a la mirada asesina