Capítulo 34.
Chantal.
Dentro de él se desató un deseo de tomarla de la mano, pero lo reprimió enseguida, esa acción no era necesaria. Sabía que ella caminaría detrás de él, aunque la quería a su lado.
Chantal le siguió los pasos. Se detuvieron delante de una enorme puerta de cristal transparente que él abrió para ella. Ya dentro, el ambiente se volvió muy íntimo, había una cafetería y una gran barra, sofás de colores neutros y mesas para dos o cuatro personas. Lo iluminaban lámparas artesanales que colgaban