Capítulo 22. Un sándwich
Isabella
Llegamos a la casa de mi jefe, el transcurso del camino fue en total silencio como solía ser desde que entré a este puesto. Tenía un hambre que podría comerme una vaca entera y John lo sabía. Cuando entramos a la gran casa minimalista, toda la gente se dispersó, y mi jefe se fue a su habitación, cuando le había preguntado si necesitaba algo él solo negó y subió los escalones a la segunda planta. Suspiré mientras lo miré desaparecer en lo alto, bajé la mirada hacia el pasillo que me lle