Miriam alza su mano derecha y chasquea sus dedos con fuerza, un brillo resplandece en sus dedos y luego, lo lanza directamente a frente del Alfa. —¡A partir de este momento, harás lo que yo te diga!— ordena —serás mi prisionero por querer burlarte de mí.
Miriam baja su mano y Domenik está como si fuera un alma perdida. —regresa a lo que estabas haciendo y luego me informas de tus mediocres planes.
Dile a la estúpida de Mía, que ya no tienes nada conmigo, pero que no puedo irme de este reino ha