Mientras esperábamos a que el lobo regresara con mis maletas, Hunter se dirigió a la cocina y volvió con dos cervezas en las manos. Me ofreció una con una mirada curiosa. "¿Todavía tomas?" Preguntó.
Una sonrisa se formó en mis labios mientras tomaba una de las cervezas que él ofrecía. "Hace más de seis años que no sé qué es una buena cerveza", admití. Girando la botella en mis manos, la abrí con la destreza de alguien que lo había hecho muchas veces antes.
Hunter sonrió con aprobación mientras