Gemía, se retorcía de placer y seguía animándome. "Lo estás haciendo bien... qué boca tan bonita... chupas bien, Feroz".
Me sujetaba la cabeza y empujaba aún más fuerte contra su polla, haciéndome tragar todo lo que podía hasta que me atragantaba cuando la cabeza me rozaba la garganta.
Pronto le cogí el truco y se la chupé con avidez, moviéndome de un lado a otro rápida y lentamente. Me cogió la mano y se la puso en los huevos, comprendí y empecé a masajearlos, apretándolos con cuidado. Sentí