Ya llevaba unos días en Felianor y se estaba acostumbrando poco a poco a la vida en aquel lugar. Las personas del Palacio Real la trataban con muchísimo cariño y eso la avergonzaba sobremanera, pues los rumores de su compromiso con Eirteen se habían propagado como un virulento y extremadamente contagioso resfriado. Aunque todo fuera falso, no podía sentir muchísima vergüenza y, a la vez, no podía evitar sentirse un poco mal por estar mintiéndoles a las personas que tan bien la habían