Las estancias de Evey eran como habría esperado que fueran, una habitación lo suficientemente grande como para albergar a varias personas allí si hubiera sido el caso. Ella se imaginó fácilmente conviviendo allí con Rouse con dos camas como la que estaban en la casa de sus tíos, un armario para cada uno de ellas y aún les quedaría el suficiente espacio para colocar unos lindos muebles. Sin embargo, no es se sentía incomoda ya por la decoración, que era excelente, ni por los lujos. Ya