Capítulo 44. Una propuesta matrimonial.
El aire se tornó denso de inmediato. Amelia sintió una mezcla de sorpresa y pánico invadiendo su cuerpo, mientras Alejandro, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos, la miraba como si disfrutara cada segundo de su incomodidad.
—Bueno Amelia, ¿Ya escuchaste lo que dijo mi mamá? —inquirió Alejandro, encogiéndose de hombros—. Y da la casualidad que yo soy un hijo obediente.
Amelia parpadeó rápidamente, su corazón latiendo desbocado mientras intentaba procesar lo que acababa de escuchar.
—¿Qué