Capítulo 142. El peso de las mentiras.
Los empleados intercambiaron miradas nerviosas, sin saber cómo reaccionar ante la orden de Naomi. El silencio en la cocina era tenso, solo interrumpido por el suave tictac del reloj en la pared.
De repente, una voz se alzó entre el grupo.
—Disculpe, señora Naomi —dijo una mujer mayor, dando un paso al frente—. Algunos de nosotros llevamos años trabajando aquí. Esta casa es... es nuestro sustento.
Naomi la miró fijamente, su rostro una máscara de determinación. Podía sentir el peso de las mirada