La vida tras las rejas no era algo que Adhara viese con buenos ojos, le dolía ver aquel lugar.
La entrada era fría y lúgubre, algunos bichos se alimentaban de eso, de ver como todo era un caos.
— Esto es inhumano Chaid — le dijo y este le miró.
— ¿Que vida esperaba para una persona librada de la libertad? — le preguntó y esta se quedó pensando en ello.
— Algo un poco más digno, no dejan de ser humanos — le respondió.
— ¿Un asesino tiene el derecho a una camada cómoda y comida caliente a diario,