Adhara estaba completamente segura de que no dejaría que nadie tocar a Dorotea, había visto lo que le paso a Celac como un ejemplo claro de lo bárbaros que eran aquellos hombres.
— ¡Adhara! ¿Que haceis? — le grito Larissa que había logrado verle desde lo alto de su habitación, esta no perdió el tiempo y fue en su búsqueda.
Adhara por su lado estaba tan concentrada en llegar hasta Dorotea, que no escucha a nadie, no le interesaba hacerlo, lo único que quería era que esta no viviese lo mismo que