— ¿Te acuestas con tu jefe? — le pregunto completamente incómodo, estaba bastante divertido de saberlo y haría un drama en todo el día.
— No te metas en algo que no sabes, Michel, no es lo que piensas — le dijo y este comenzó a reír fuertemente.
— ¡Solo debes admitir que te coges a tu jefe y ya está! ¡Hermana, es lisiado, déjale sanar, aunque sea la pierna! — le dijo entre risas y esta le acallo.
— No digas nada delante de mí madreeee, te mataré si lo haces! — le advirtió, Hans había quedado si