139: Un nuevo hogar.
Como era de esperarse, apenas bajamos del vehículo nos esperaba un helicóptero con las hélices girando a toda velocidad.
El ruido era ensordecedor.
El viento levantaba el polvo y agitaba mi cabello en todas direcciones.
A lo lejos vi a Flor abordar otro helicóptero junto a la madre de Víctor y Mateo. El pequeño parecía emocionado con toda aquella movilización, como si se tratara de una aventura.
Yo, en cambio, sentía el estómago hecho un nudo.
Todo estaba pasando demasiado rápido.
Demasia