—Quiero que seamos amigas.
Taylor la miró totalmente confundida.
—¿Y a ti qué te pasa?
Gabriela solo sonrió en respuestas.
—¿La comida te cayó mal o algo así? —Taylor la miró incrédula—. ¿Quieres jugar conmigo?
—¿Porque jugaría contigo?
La cazadora quería gritarle, pero no iba a caer en ese juego donde ella es la buena y Taylor queda como la mala.
—¿Cómo podemos ser amigas si desde que llegas has intentado provocarme? —respondió Taylor intentando no gritar—. No lo niegues.
—No lo niego, he esta