18. CÓMETE MI COÑO, PAPI
Mia;
"Comida. Agua. Ir al baño", dijo, dándome un beso en el hombro. "Si no, no sales de esta habitación."
"¿Lo prometes?"
"Lo prometo."
Pasamos la siguiente hora explorándonos. Besos lentos que se volvieron apasionados. Su boca en mis pechos, succionando y mordiendo hasta que me retorcía bajo él. Mis manos explorando cada centímetro de su cuerpo: las cicatrices, los músculos, los puntos que lo hacían gemir.
Cuando volvió a estar duro, me penetró despacio esta vez. En la postura del misionero,