129. Sexo en el altar
PUNTO DE VISTA DE SIENNA**
No pude respirar bien en todo el día siguiente.
Cada vez que cerraba los ojos, sentía la gruesa polla del padre Lucian abriéndome en el confesionario, la forma en que me había follado lenta y profundamente contra la pared mientras susurraba las cosas más sucias que un sacerdote jamás debería decir. Mi coño se mantuvo hinchado y resbaladizo todo el día, goteando constantemente en mis bragas hasta que finalmente me rendí y volví a estar sin ellas.
A medianoche, me ardía