12. PUNTO DE VISTA DE MIA
Pensé que una vez sería suficiente.
Que rascarme la picazón haría que el deseo desapareciera, que finalmente saber cómo se sentía el pene de Rick dentro de mí satisfaría cualquier necesidad retorcida y enfermiza que me consumía.
Estaba tan equivocada.
Si acaso, tener a papá dentro de mí solo me hacía tener más hambre. Ahora sabía exactamente lo que me faltaba: sabía cómo su grueso pene me estiraba a la perfección, cómo se sentían sus manos ásperas agarrando mi cuerpo, cómo sonaba su voz grave c