13. POR FAVOR, TÓCAME, PAPI.
Mia;
Durante un largo instante, ninguno de los dos se movió. Luego soltó mi muñeca y se marchó sin decir una palabra, desapareciendo en su oficina y cerrando la puerta con firmeza tras de sí.
Primera ronda para él.
Pero yo no había terminado. Ni mucho menos.
--
Pasé la siguiente hora intentando distraerlo lo máximo posible. Pasé varias veces por delante de la puerta de su oficina. Me agachaba para "recoger cosas" justo donde podía verme si miraba hacia afuera. Tarareaba suavemente mientras me m