—Necesitamos hacer algo contra esa estúpida perra—. Dijo Valerisa, sentándose en su silla de cuero. Carlos frente a ella acaba de verla actuar. —Ella se está interponiendo en mi camino y no podemos permitirle que lo haga. ¿Sabes qué prometió la zorra a la gente del club si votaban por ella?
—Escuché algo al respecto.
—¡¿Y no me dijiste nada?!
—Lo siento, Valeria, pensé que era un asunto menor.
—Si descubro que estuviste con ellos, te arrepentirás, ¿de acuerdo?
—¿Me estás amenazando? Porque déja