Él alzó la voz de inmediato y le gritó:
—¡Mocoso! ¿Acaso quieres morir?
Fane arqueó una ceja y respondió con calma:
—Esto se llama reciprocidad. No te conozco, así que ¿por qué debería responderte de buenas a primeras? Si quieres que conteste tu pregunta, empieza por responder la mía.
Daciano apretó los dientes, su frente se marcó con venas hinchadas de furia. Giró la cabeza hacia Querubín y le dijo con rabia contenida:
—¡Hermano! Este tipo solo quiere provocarnos. Ya no me importa nada, lo voy