Muchos estaban al borde de la desesperación. El último cuarto, considerado el mayor desafío y la parte más emocionante de esa prueba, había mantenido a todos con los nervios de punta.
Pero justo en el momento más crítico, una espesa niebla negra cubrió todo, bloqueando por completo la vista. ¡Eso era suficiente para volver loco a cualquiera!
Algunos, llenos de frustración, apretaban los dientes con fuerza. De no ser por un poco de autocontrol, ya habrían soltado una serie de maldiciones.
—¡Just