No se podía negar que la mente de Cándido era mucho más útil que la de Léster. Las palabras de Cándido tenían mucho sentido. Fane no era el tipo de persona que se dejara influenciar con facilidad. No importaba lo que hiciera, siempre tenía sus propias ideas y juicios.
Ese tipo de personas no necesitaba un estratega; con sus propias decisiones, podía llegar muy lejos. Y Samir, al presentarse como alguien dispuesto a ser su estratega y dar consejos, ciertamente tenía cerebro, pero nadie podía gara