Liborio abrió los ojos de par en par, mirando a Fane y luego observando la medalla que ese tenía en la mano. Por un momento, pensó que estaba soñando, porque lo que estaba viendo le parecía totalmente absurdo.
Ese joven había dejado la medalla correspondiente al nivel de dificultad Oro y había devuelto las otras dos medallas de menor dificultad al administrador.
Liborio no pudo evitar preguntarle:
—Oye, Pau... ¿seguro que entendiste bien las reglas? La medalla que dejas es la dificultad que eli