Léster estaba a un lado, lleno de temor e inquietud, mientras que Cándido, por su parte, apenas podía contener su emoción, con ganas de gritar. No podía creer que el tipo enmascarado no estuviera exagerando: ¡su poder realmente era así de asombroso! Cándido estaba tan emocionado que, por un momento, no supo qué decir. Después de un buen rato, finalmente habló:
—He sido como una rana en un pozo, pensando que lo que decías solo era para impresionarnos... pero nunca imaginé que...
Su voz temblaba