Fane soltó una ligera risa, y su expresión volvió a ser tranquila, adoptando de nuevo ese aire imperturbable de antes. Las palabras de Canuto no parecían afectarlo en lo más mínimo.
Al ver la calma de Fane, Canuto sintió cómo la frustración, que recién había comenzado a disiparse, volvía a invadirlo. Lo que más le molestaba era esa actitud de seguridad absoluta de Fane, como si nada pudiera afectarlo, pase lo que pase.
Siempre había pensado que Fane solo estaba fingiendo, y hasta ese momento n