Con una fuerza tan imponente, compararse con él era como comparar el Dios y el humano. No solo sería incapaz de vencerlo en un duelo uno a uno, ni siquiera si fueran dos como él serían rivales. Alguien tan poderoso no podía ser un desconocido. Lo único que Helmut deseaba ahora era averiguar quién era esa persona frente a él.
Fane esbozó una leve sonrisa y, lentamente, se quitó la máscara. En el momento en que Helmut vio su verdadero rostro, sus ojos se abrieron de par en par.
—¿Tú eres Fane Woo