La razón por la que Fane se mostraba tan arrogante no era porque estuviera loco, sino porque realmente tenía una gran fuerza que lo respaldaba. Sus palabras no eran simples fanfarronadas; eran una verdad que él mismo la conocía bien. A medida que ese pensamiento surgía entre la gente, las miradas hacia Fane comenzaron a cambiar.
Alguien murmuró:
—Dios mío, ¿será que todo lo que dice este joven es cierto? Si lo es, su poder no debe subestimarse... Tal vez, para él, Canuto realmente no sea gran co