Si no les hacía pagar un precio lo suficientemente alto, esos tipos seguirían buscando problemas. Fane sabía que tenía que darles un golpe fuerte, algo que les doliera de verdad, para que no se atrevieran a enfrentarlo en el futuro.
Para él, los guerreros del continente Aguas Profundas no eran más que perros callejeros molestos. Solo una lección contundente los mantendría alejados.
Con esa idea en mente, Fane tomó una decisión. Miró a Libardo, quien alzó una ceja, claramente incrédulo. ¿Qué tra