El hombre de cabello corto soltó un leve resoplido y rápidamente comenzó a ejecutar una serie de sellos mágicos con ambas manos. Los símbolos, como peces surcando las aguas, volaron hacia la espada larga que él sostenía con firmeza. Los tres no temían en absoluto a Fane; en sus mentes, su audacia rozaba la insensatez.
Sin embargo, para no correr riesgos, decidieron usar todo su poder desde el principio. Desenvainaron sus armas al mismo tiempo y desataron sus técnicas marciales más poderosas. Las