En ese momento, todas las preocupaciones se desvanecieron; solo pensaban en sobrevivir. Los guerreros del mundo de segundo nivel siempre habían sido los opresores y no guardaban resentimiento. Lo que más les importaba era salvarse a sí mismos.
Por otro lado, los guerreros del mundo de tercer nivel, al verse acorralados, ya no pensaban en escapar. Muchos habían renunciado a una vida humillante y solo querían encontrar algo de satisfacción en su corazón, aunque eso significara morir llevándose a s