Después de escuchar las palabras de Celestino, Fane afirmó con una expresión impasible:
—Lo sé, no te preocupes, no debería haber sorpresas.
Celestino, sin palabras, sintió que los labios se le movían involuntariamente. Empezaba a pensar que Fane estaba siendo obstinado, o quizás realmente tenía la habilidad de enfrentar a dos al mismo tiempo. Diversas ideas pasaron por su mente, pero Celestino no solía complicarse con demasiadas especulaciones. Lo que no podía entender lo dejaba de lado.
Sacu