Fabián notó que Fane tenía algo más que decir y le preguntó de inmediato:
—¿Qué quieres decir?
Fane suspiró profundamente y le dijo con seriedad:
—Debemos detenernos temporalmente. Nadie debe atacar a nadie entero nosotros. Debemos estar completamente alertas frente a esas bestias espirituales.
Estas palabras dejaron a todos estupefactos. Un silencio sepulcral se apoderó del grupo. Fane sonrió levemente ante la reacción esperada. La confrontación entre los dos grupos estaba claramente sobre la