En un instante, el anillo del Dios del Trueno brilló con una luz morada resplandeciente, y una vez más, rayos de relámpagos cortaron el aire. Esa vez, Fane ya estaba preparado. Después de que el relámpago se manifestara, sus ojos se fijaron firmemente en los rayos que se dirigían hacia él, ¡listo para esquivar en cualquier momento!
Lo sorprendente para Fane fue que los rayos dorados púrpuras no estaban apuntando directamente hacia él, sino hacia el espacio circundante. Con sonidos crujientes, in