Pablo se puso rojo de ira, entrecerró los ojos y miró fijamente a Fane con ferocidad. Desde que se convirtió en discípulo heredero, nunca antes alguien lo había desafiado de esa manera. La sensación de que su autoridad estaba siendo pisoteada despertó la ira en lo más profundo de Pablo.
—¿Sabes quién soy? Parece que estás buscando problemas.
Fane levantó las cejas sin decir una palabra y respondió con indiferencia: —Me da igual quién seas. No me importa. ¡Pero buscar problemas a otra persona des