Aunque Zorman aún no había muerto, su aspecto sugería que la muerte estaba cerca. Diego estaba tan ansioso que todo su cuerpo temblaba. Ya había anticipado algunas de las consecuencias.
Al escuchar la voz de Diego, Fane giró la cabeza para mirar. Vio a Diego parado debajo de la plataforma de combate, con el rostro pálido y enrojecido, clavando sus grandes ojos en él. La expresión de Diego era compleja, con un atisbo de amenaza y un toque de súplica, como si quisiera que Fane perdonara a Zorman.