La razón por la cual Jaime actuaba de manera arrogante entre ellos y los maldecía sin que nadie se atreviera a responder, era simplemente porque Jaime había obtenido el tesoro de Cobre, y este tesoro debía compartirse con todos los alquimistas.
Jaime había conseguido algo valioso por su propio mérito, y el resto no tenía razón ni posición para contradecir sus malas palabras. Además, la fuerza de Jaime estaba entre las mejores, por lo que, por diversas razones, todos los alquimistas tenían que so