Mirando las expresiones cada vez más frenéticas en los ojos de la multitud, Fane sabía que si continuaba en silencio, sería como dar su aprobación. En realidad, a Fane no le importaba mucho dar su aprobación a estas cosas, él pensaba que era asunto de los demás si querían especular.
Sin embargo, sentía que si admitía la verdad, se convertiría en un conejillo de indias a los ojos de otras grandes fuerzas. En caso de que intentaran espiar los secretos detrás de él y actuar en su contra, sería una