Fane no los molestó con más preguntas sin importar las consecuencias; ellos tampoco parecían querer reanudar su charla. Después de todo, todos tenían sus propios secretos.
“Ya es mediodía, y ustedes deben de tener hambre. ¡Déjenme pedirle al personal de la cocina que les preparen algo de comer! Descansen bien, ya que tienen algo de tiempo libre, ¡y nosotros haremos que Elaine les organice algo de trabajo mañana!”. Fane, después de ordenar sus pensamientos y planes, hizo algunos arreglos y les p