"¡Ja ja! ¡Aún tienes las agallas de amenazarme ahora mismo!". Lana se rio y preguntó: "Por cierto, ¿cuántas estrellas tiene tu segundo tío, el Rey de Guerra?".
Caleb estaba avergonzado. Esa mujer no tenía idea de lo aterrador que era su segundo tío, y sin embargo se atrevió a obligarlo a arrodillarse.
Él giró la cabeza hacia un lado y se burló con arrogancia: “¡Hmff! Mi segundo tío no es un Rey de Guerra de una sola estrella o de dos estrellas, ¡es un Rey de Guerra de tres estrellas! ¡Tres est