“¿Qué es lo que todavía quieres, mocoso? Soy uno de los Hugo…”, Neil apretó los dientes, preparado para revelar su identidad nuevamente.
¡Plat!
Fane giró la mano y abofeteó a Neil con mucha fuerza. Una gran huella de palma brilló rojo en el rostro de Neil.
“Sabía tu identidad desde el principio. ¡No es necesario que te presentes!”, Fane sonrió con frialdad y dijo.
“Te lo digo, si te atreves a abofetearme…”
¡Plat!
“Tu…”.
¡Plat!
Después de tres bofetadas consecutivas, Neil estaba tan aturd