"¡Ja ja! ¡Eres bastante presumido, jovencito!”. Uno de los guardaespaldas se rio siniestramente. Cerró el puño y lo balanceó, apuntando a Fane cuando lo vio correr hacia ellos.
¡Bum!
Los puños de ambos hombres chocaron entre sí, y la poderosa fuerza desencadenó oleadas de ráfagas. Tal fuerza envió al hombre a volar.
¡Ay!
El hombre vomitó sangre y estaba incrédulo; nunca pensó que el hombre que tenía ante él pudiera impedir tal poder. La energía de Fane excedía la suya que era la fuerza de u