Fane entrecerró los ojos sin responder a las palabras de Wulfrano. En su lugar, extendió la mano y sacó su arma de la nave espiritual de mostaza. Cuando agarró la larga espada gris y negra, la actitud de Fane cambió por completo.
¡Era como si tuviera una lanza erguida entre el cielo y la tierra, una presencia que sacudía el mundo sin romperse!
Al ver la apariencia de Fane, Wulfrano se rió y dijo:
—¿Qué pasa? ¿Quieres pelear conmigo?
Después de que Fane sacó la espada larga, todos los guerreros