En ese momento, toda la responsabilidad de perder ese partido recaería completamente en ellos dos. Al pensar en esto, una gran pesadez oprimió el pecho de Xiomaro, quien levantó la cabeza temblorosa y escudriñó al decano Domínguez y a Baldomero.
La expresión de los dos no era en absoluto relajada, pero ahora ambos dirigieron todas sus miradas hacia Fane. Fane se había convertido en su mayor esperanza.
Al ver que los dos líderes no lo miraron, Xiomaro se sentía decepcionado mientras soltó un susp