A Fane le gustaba lugares apartados donde no lo molestaran y pudiera observar lo que estaban haciendo los demás.
Él pensó que al haber encontrado un lugar tan apartado, no habría problemas ni enfrentamientos. Sin embargo, para su sorpresa, apenas había pasado diez minutos desde que se sentó cuando alguien lo señaló directamente.
La voz llena de ira de Jensen resonó desde adelante:
—¿Tú también viniste? ¡Qué gran audacia, qué gran valentía tienes! ¿Quién te dio el valor para presentarte a la pru