—Pensé que te habías ido, ¿qué estás esperando por mí?
Fane expresó sinceramente su duda.
Su relación no era buena en absoluto, aún recordaba claramente todas las fricciones anteriores. Sin embargo, ahora Benedicto estaba esperando afuera como si no pasara nada.
Benedicto carraspeó suavemente y levantó la barbilla, aguantando la respiración mientras decía:
—Acabamos de llegar aquí. Si vamos por separado, ¿no seremos presa fácil para los demás?
Fane soltó un suspiro suave, sin poder resistir la