Además, eso era solo el estándar mínimo. Nadie sabía cuál sería el precio final del cristal de nueve extremos, tal vez no sea solo nueve mil millones. Por lo tanto, Fane debía estar preparado para cualquier eventualidad. Nash sabía que todos los esfuerzos de Fane en este momento estaban destinados a prepararse antes de ingresar a la Puerta del Cañón de Brujas.
Él frunció el ceño y dijo:
—Ese lugar no solo es difícil de entrar, sino también peligroso. ¿Realmente tenemos que conseguir la llave?
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