Jed no paraba de decir tonterías durante el camino. En cuanto Fane decía algo fuera de lugar, lo ridiculizaba con duras palabras. Fane no era la clase de persona que permitía que otros le intimidaran. El hecho de que hubiera soportado a Jed durante tanto tiempo ya era suficiente piedad.
Jed miró el rostro frío de Fane. Aunque su tono era tranquilo y no había ni una pizca de ira en su rostro, también sabía que si desafiaba las órdenes de Fane, lo dejaría allí sin dudarlo.
Albion quería decir a