Sin embargo, con el paso del tiempo, ella comenzó a sentir una sensación de hormigueo por todo el cuerpo, como si miles de hormigas se arrastraran por su cuerpo y mordieran su piel sensible. La sensación se hizo cada vez más fuerte, que ya no era solo un hormigueo, era un dolor infernal.
En poco tiempo, había gotas de sudor en la frente de ella, goteando constantemente por sus hermosas facciones. Con el puño cerrado y los dientes apretados, ella aguantó.
“¿Eh? ¿Por qué sale grasa de color ne