Cuando vuelvo a abrir los ojos, lo primero que capto son las paredes conocidas de mi habitación en la casa madre. Mi cuerpo, casi por inercia, levanta mi mano derecha y no puedo evitar soltar un suspiro de alivio al notar que ya no es traslúcida.
-¿Cómo te sientes? -una voz suave me sorprende.
Mi mirada viaja de mi mano hacia Kallan, sentado en una silla a un lado de mi cama. En su regazo, un libro abierto y claramente abandonado.
No puedo evitar sentirme sorprendida por su presencia… y más aún